Implementar un plan de control de calidad que se sostenga
- Enrique Iturbe

- 24 oct 2025
- 3 Min. de lectura
¿Por qué un plan de control de calidad y no “correcciones” aisladas?
En impresión, las correcciones puntuales apagan incendios, pero no construyen estabilidad. Un plan de control de calidad convierte lo técnico en rutina: mide siempre lo mismo, del mismo modo y en los momentos correctos. Resultado: menos variabilidad, menos scrap y decisiones basadas en datos.

Elementos mínimos de un plan que sí se sostiene
1) Métricas claras (qué medir):
Registro y densidad (consistencia de color).
pH y conductividad (estabilidad de fuente).
Presiones/ajustes (transferencia pareja, sin sobrepresión).
Tiempos de lavado y paros (disponibilidad real).
Incidencias (reemulsado, ganancia de punto, “velo”, suciedad).
2) Umbrales y reacción (cuándo actuar):Define bandas objetivo y acciones escalonadas. Ejemplo: si pH sale de banda → revisar dosificación; si conductividad se dispara → sospecha de contaminación y renueva parte de la solución; si densidad deriva → verifica tinta/agua antes de compensar con tinta.
3) Roles y responsabilidades (RACI simple):
Responsable (R): operador que mide y registra.
Aprobador (A): jefe de turno que revisa y decide.
Consultado (C): mantenimiento/calidad ante desviaciones repetidas.
Informado (I): producción/dirección con indicadores semanales.
4) Cadencia (cuándo medir):
Arranque de turno: pH, conductividad, verificación de registro/densidad.
Cambio de sustrato/tinta: confirmar estabilidad.
Evento anómalo: medición extra y registro de causa/acción.
Cierre de turno: consolidar datos y comentar incidencias.
5) Registro que cabe en la operación (30–60 s): Bitácora corta con: fecha, prensa, lote/sustrato, pH, conductividad, densidad/registro, presión (sí/no ajuste), incidencia, acción tomada, firma del operador.
Cómo lanzar tu plan de control de calidad en 7 pasos
Define 5 métricas que realmente mueven la aguja en tu planta (por ejemplo: densidad, registro, pH, conductividad, minutos de paro).
Fija bandas objetivo con una prueba controlada (tu agua, tu aditivo, tu tinta).
Diseña la bitácora (una sola hoja por turno; casillas, no párrafos).
Establece la cadencia (arranque, cambios, anomalías, cierre).
Asigna RACI y comunícalo en 10 minutos al equipo.
Capacita en medición (cómo, dónde, con qué herramienta, en cuánto tiempo).
Revisión semanal de 15 minutos: tendencias, causas repetidas y acción preventiva.
Señales de que tu plan funciona
Menos correcciones “a ojo” durante el tiraje.
Densidades y registro más estables entre resmas/turnos.
Descenso sostenido de scrap y paros por limpieza no planificada.
Bitácoras completas y decisiones más rápidas ante desviaciones.
Obstáculos comunes (y cómo resolverlos)
“No hay tiempo para medir.” Diseña mediciones que tarden <60 s y colócalas en momentos naturales del flujo (arranque/cambio).
“Cada operador mide distinto.” Estandariza instrumento, punto de medición y procedimiento (guía en una tarjeta laminada al pie de máquina).
“Los registros no se usan.” Lleva tablero visual semanal con 5 KPIs; si el dato se ve, se gestiona.
“Se nos olvida.” Integra la medición al checklist de arranque/cambio; sin check, no hay arranque.
Integración con mantenimiento y consumibles
Un plan de control de calidad vive mejor si:
La limpieza profunda está calendarizada (evita contaminación crónica).
Usas química compatible con tu tipo de tinta (reduce desviaciones de pH/cond.).
Tienes puntos de reorden para rodillos, mantillas y lavadores (evita paros por falta de insumos).
Revisas presiones mensualmente; la sobrepresión maquilla problemas… y crea otros.
Un plan de control de calidad que se sostiene es simple, rápido y medible. Menos discursos, más rutinas: cinco métricas, una cadencia, un registro corto y una revisión semanal.
Si quieres implementar el tuyo con soporte técnico y plantillas listas:
Solicita tu kit de arranque (bandas objetivo, bitácoras y tablero de KPIs) y agenda una sesión con nuestro equipo para adaptarlo a tu taller.
¡Contáctanos!






Comentarios