Plan de control de calidad: cómo lanzarlo y sostenerlo en planta
- Enrique Iturbe

- 22 nov 2025
- 3 Min. de lectura
¿Por qué un plan de control de calidad y no “correcciones” sueltas?
Cuando cada turno resuelve “a ojo”, el proceso se vuelve impredecible. Un plan de control de calidad convierte lo técnico en hábito: se mide lo mismo, del mismo modo y en los momentos correctos. Resultado: color consistente, menos ajustes reactivos y decisiones con datos.

Elementos mínimos del plan (que sí mueven la aguja)
KPIs críticos: registro, densidad, pH, conductividad, minutos de paro (lavado/ajuste) y reemulsado/incidencias.
Bandas objetivo propias: rangos definidos con tus insumos (agua, aditivos, tintas) y tu prensa.
Cadencias claras: qué medir en arranque, cambios, anomalías y cierre de turno.
Bitácora corta (30–60 s): valores + acción tomada; sin párrafos.
Roles RACI: quién mide (R), quién aprueba (A), a quién se consulta (C), quién es informado (I).
Cómo lanzar tu plan de control de calidad en 7 pasos
Selecciona 5 KPIs que impacten tu planta (ej.: densidad, registro, pH, conductividad, minutos de paro).
Fija bandas objetivo con una prueba controlada (misma prensa, aditivo y agua; documenta dosificación y temperatura).
Diseña la bitácora en una sola cara: fecha/turno, prensa, pH/cond./temp., densidad/registro, incidencia, acción, firma.
Integra las mediciones al flujo:
Arranque: pH/cond./temp. + hoja patrón.
Cambios de tinta/sustrato: verificación rápida.
Anomalía: medición extra + corrección.
Cierre: consolidado y firma.
Estandariza el “cómo medir”: instrumento, punto de lectura y procedimiento en una tarjeta laminada al pie de máquina.
Capacita en 20 minutos: qué medir, dónde ver la banda, cuándo escalar.
Revisión semanal (15 min): tablero con tendencias; corrige causa, no síntomas.
Checklist operativo (diario / semanal)
Diario (operador)
Medir pH y conductividad antes de imprimir.
Tomar temperatura del líquido/sala.
Validar densidad y registro con hoja patrón.
Registrar valores y acción (30–60 s).
Semanal (calidad/jefe de turno)
Auditar bitácoras (completas/legibles).
Confirmar o ajustar bandas objetivo (estacionalidad).
Programar limpieza profunda si hay tendencia de suciedad.
Compartir KPIs en tablero visible (scrap, paros, derivados de pH/cond.).
Señales de que el plan funciona
Menos micro-correcciones de tinta durante el tiraje.
Densidades/registro estables entre turnos y resmas.
Caída sostenida de scrap y de paros por limpieza no planificada.
Respuesta más rápida ante desviaciones (decisión basada en bitácora).
Obstáculos comunes y cómo resolverlos
“No hay tiempo para medir.” Ubica mediciones en arranque/cambio y limita el registro a 30–60 s.
“Cada quien mide distinto.” Unifica instrumento, punto y método; valida con una práctica rápida.
“Los datos no se usan.” Tablero semanal con 5 KPIs y semáforo; lo visible se gestiona.
“Se nos olvida.” Checklist de arranque/cambio: sin check, no hay arranque.
Integración con mantenimiento y consumibles
Un plan de control de calidad rinde más cuando:
La limpieza profunda está calendarizada (evita contaminación en fuente/entintado).
Usas química compatible con tu tipo de tinta (reduce desviaciones de pH/cond.).
Hay puntos de reorden para rodillos, mantillas y lavadores (evita paros por falta de insumos).
Se revisan presiones regularmente; la sobrepresión disfraza problemas y acelera desgaste.
Un plan de control de calidad efectivo es simple, rápido y medible. Cinco KPIs, una bitácora breve y una reunión semanal bastan para sostener la estabilidad. Con rodillos, mantillas y química compatibles (Böttcher), los KPIs se alcanzan con menos ajustes y menos paros.
Recursos útiles: baja nuestras fichas y lineamientos de uso para integrarlos a tu plan.
¡Contáctanos y con gusto te ayudamos!
📞 55 5657 7293
📱 55 4487 5719






Comentarios